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Orar sobre las heridas

Dos nuevas meditaciones para hacer la oración con Don Eduardo Ruiz.


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Vidas que no mueren

Cuando uno es joven está lleno de ideales altos y grandes. Es un momento irrepetible para descubrir que otros también los tuvieron y lucharon por vivirlos. Las vidas de los santos, héroes de su tiempo, ayudan a forjarse en el deseo de vivir el ideal cristiano en el tiempo en que vivimos. La idea de esta sección es ayudar a formar una biblioteca familiar de vidas Santas o heroicas de ayer y de hoy. 1. Juana de Arco [Arcaduz]     La asombrosa aventura de la Doncella de Orleans.      Mark Twain. 2. La luz apacible     Novela sobre Santo Tomás de Aquino y su tiempo.     Louis de Wohl. 3. Réquiem por Nagasaki     La historia de Takashi Nagai, converso y superviviente a la bomba          atómica.     Paul Glynn. 4. Dentro de cinco horas veré a Jesús     Diario de prisión.     Jacques Fesch.

El rincón de las preguntas

Padrinos para los sacramentos Cuando me confirmé, hace 63 años, tuvimos un padrino para todos los confirmandos. Sin embargo, cuando se confirmaron mis hijos, hubo un padrino para cada confirmando, que elegimos nosotros. Si no recuerdo mal, me parece que no hay límite de edad para ser padrino; sólo se requiere ser católico practicante. Recientemente, cuando se bautizó un nieto mío, hubo dos padrinos: uno católico y otro anglicano. ¿Podría decirme cuál es la reglamentación canónica vigente con respecto a los padrinos? Con respecto al padrino de bautismo, el Código de Derecho Canónico aunque no lo exige estrictamente, sí lo recomienda vivamente. Dice: «En la medida de lo posible, a quien va a recibir el bautismo se le ha de dar un padrino cuya función es asistir en su iniciación cristiana al adulto que se bautiza y, juntamente con los padres, presentar al niño que va a recibir el bautismo y procurar que después lleve una vida cristiana congruente con el bautismo y cumpla fielment...

Enero

Punto del Catecismo 2844. "La oración cristiana llega hasta el perdón de los enemigos" (CF MT 5 43-44). Transfigura al discípulo configurándolo con su Maestro. El perdón es cumbre de la oración cristiana; el don de la oración no puede recibirse más que en un corazón acorde con la compasión divina. Además, el perdón da testimonio de que, en nuestro mundo, el amor es más fuerte que el pecado. Los mártires de ayer y de hoy dan testimonio de Jesús. El perdón es la condición fundamental de la reconciliación de los hijos de Dios con su Padre y de los hombres entre sí". (CF Juan Pablo II, DM 14).