Ir al contenido principal

Orar sobre las heridas

Dos nuevas meditaciones para hacer la oración con Don Eduardo Ruiz.


Comentarios

Lo más leído

El rincón de la oración

Caminar hacia Jesucristo En este artículo contemplamos el pasaje del Evangelio en que Jesús camina sobre las aguas. Metiéndonos en la escena –como si fuéramos un personaje más– comprenderemos que junto a Él se superan las dificultades, inseguridades y temores. Varios miles de personas habían escuchado la predicación de Jesucristo y se habían saciado de los panes y los peces que Él les había proporcionado, con tal abundancia que incluso había sobrado una buena cantidad [1] . Es de suponer que el asombro se había apoderado de los apóstoles. Con el asombro, les embargaba también la alegría. Una vez más habían experimentado la cercanía del Señor. Puede parecer que esta nueva experiencia no debería tener mayor importancia para quienes estaban ya habituados a convivir con Jesucristo. Pero qué pronto olvidamos los momentos en los que hemos palpado la presencia de Dios a nuestro lado; y por eso, cómo nos volvemos a sorprender y alegrar cuando la percibimos de nuevo. Cuán...

Diciembre

Catecismo de la Iglesia Católica, punto 2677. «Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros...» Con Isabel, nos maravillamos y decimos: «¿De dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí?» (Lc 1, 43) Porque nos da a Jesús su hijo, María es madre de Dios y madre nuestra; podemos confiarle todos nuestros cuidados y nuestras peticiones: ora por nosotros como ella oró por sí misma: «Hágase en mí según tu palabra» (Lc 1, 38). Confiándonos a su oración, nos abandonamos con ella en la voluntad de Dios: «Hágase tu voluntad». Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios; no deseches las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, ¡oh Virgen gloriosa y bendita!