En este mensaje, el prelado del Opus Dei recuerda con la Escritura que “nuestra esperanza está en el Cielo”, una verdad que es posible considerar especialmente en el mes de noviembre.
La oración de la infancia 1.3.- Niño bueno: dile a Jesús muchas veces al día: te amo, te amo, te amo... (Camino 878) 2.3.- Reconozco mi torpeza, Amor mío, que es tanta..., tanta, que hasta cuando quiero acariciar hago daño. -Suaviza las maneras de mi alma: dame, quiero que me des, dentro de la recia virilidad de la vida de infancia, esa delicadeza y mimo que los niños tienen para tratar, con íntima efusión de Amor, a sus padres. (Camino 883) 4.3.- Para el que ama a Jesús, la oración, aun la oración con sequedad, es la dulzura que pone siempre fin a las penas: se va a la oración con el ansia con que el niño va al azúcar, después de tomar la pócima amarga. (Camino 889) 5.3.- Te distraes en la oración. -Procura evitar las distracciones, pero no te preocupes, si, a pesar de todo, sigues distraído.. ¿No ves cómo, en la vida natural, hasta los niños más discretos se entretienen y divierten con lo que les rodea, sin atender muchas veces los razonamientos de su padre? -Esto...
Comentarios
Publicar un comentario