Ir al contenido principal

El significado del Adviento

Siempre he estado algo confundido respecto al significado del Adviento. Pensaba que era un tiempo en el cual nos preparábamos para las Navidades, sin embargo he observado que las lecturas del primer domingo versan más sobre el fin del mundo que sobre la Navidad. ¿Se trata entonces de un tiempo penitencial como la Cuaresma?



El Adviento tiene una larga historia. Su nombre, tanto en latín como en castellano, indica «advenimiento, llegada» y nos habla del sentido de esta etapa. Es un tiempo para preparar la venida del Señor. Parece haber tenido su origen en España y en la Galia a finales del siglo IV y, más o menos, al mismo tiempo que comenzaron a celebrarse las fiestas de Navidad. Se introdujo en Roma alrededor de la segunda mitad del siglo VI.


Originariamente conmemora la larga espera del Mesías que recoge el Antiguo Testamento. En consecuencia, era también un tiempo de preparación para la Navidad. De modo gradual incorporo también el sentido de preparación para la segunda venida de Cristo al final de los tiempos.


Hoy la Iglesia conmemora en el Adviento ambas venidas de Cristo. El punto central de las lecturas del primer domingo es la segunda venida de Cristo al final de les tiempos. Luego, el enfoque se desplaza desde la predicación de san Juan Bautista, que prepara la vida pública de Cristo, hasta la preparación de María del nacimiento de Cristo en el cuarto domingo.


Estas dos venidas de Cristo están relacionadas una con la otra. El Catecismo de la Iglesia Católica enseña que «al celebrar anualmente la liturgia de Adviento, la Iglesia actualiza esta espera del Mesías: participando en la larga preparación de la primera venida del Salvador, los fieles renuevan el ardiente deseo de su segunda Venida» (Ap 22, 17; CIC 524).


Con el primer domingo de Adviento la Iglesia comienza un nuevo año litúrgico. (…)


El Adviento comienza el cuarto domingo antes de Navidad y siempre tiene cuatro domingos. Sin embargo, su duración varía dependiendo del día de la semana en que cae la Navidad.


Al principio había seis domingos de Adviento antes de la Navidad. El Papa san Gregorio Magno (591-604) los redujo a cuatro. Las Iglesias ortodoxas orientales todavía celebran un Adviento más prolongado, que comienza el 15 de noviembre, al día siguiente de celebrar la fiesta del apóstol Felipe. De ese modo, para ellos el Adviento, al igual que la Cuaresma, tiene 40 días. Lo viven como un tiempo penitencial, denominado «ayuno de san Felipe», aunque la penitencia exigida no es tan estricta como en la Cuaresma.


En la Iglesia católica, el espíritu que predomina en el Adviento es el de la expectación, el de la esperanza. Las Normas Generales sobre el Año y el Calendario Litúrgico, publicadas por la Santa Sede en 1969, señalan que el Adviento es «un período de devota y alegre expectación».


Sin embargo, el Directorio sobre Piedad Popular y la Liturgia añade que el Adviento es también un tiempo de «conversión, a la cual alude frecuentemente la liturgia en este tiempo, citando a los profetas, especialmente a San Juan Bautista que repetía: “arrepentíos porque está al llegar el Reino de los Cielos" (Mt 3, 2)» (n.96).


Este arrepentimiento, en el sentido de dolerse por los pecados, de convertir el corazón y de realizar actos de contrición, constituye siempre la forma adecuada para prepararse ante una gran celebración. La Iglesia tradicionalmente ha hecho preceder los días de gran fiesta con días de penitencia, como los cuarenta días de Cuaresma para preparar la Pascua. El color litúrgico violeta,que se utiliza durante el tiempo de Adviento, nos recuerda su sentido penitencial. El tercer domingo, Domingo Gaudete, o de «regocijo», el color puede ser rosa, que sugiere una cierta relajación del aspecto penitencial del Adviento, al estar ya muy próxima la Navidad.


Así pues, se podría decir que mediante la conversión y la penitencia, que incluye también la recepción del sacramento de la Reconciliación, vamos limpiando el establo de nuestro corazón para que Jesús pueda encontrar allí un lugar limpio donde descansar.


(Del libro: Tiempo de preguntar. 150 cuestiones sobre la fe católica. John Flader)

Comentarios

Lo más leído

Enero

Punto del Catecismo 2844. "La oración cristiana llega hasta el perdón de los enemigos" (CF MT 5 43-44). Transfigura al discípulo configurándolo con su Maestro. El perdón es cumbre de la oración cristiana; el don de la oración no puede recibirse más que en un corazón acorde con la compasión divina. Además, el perdón da testimonio de que, en nuestro mundo, el amor es más fuerte que el pecado. Los mártires de ayer y de hoy dan testimonio de Jesús. El perdón es la condición fundamental de la reconciliación de los hijos de Dios con su Padre y de los hombres entre sí". (CF Juan Pablo II, DM 14).

Vidas que no mueren

Cuando uno es joven está lleno de ideales altos y grandes. Es un momento irrepetible para descubrir que otros también los tuvieron y lucharon por vivirlos. Las vidas de los santos, héroes de su tiempo, ayudan a forjarse en el deseo de vivir el ideal cristiano en el tiempo en que vivimos. La idea de esta sección es ayudar a formar una biblioteca familiar de vidas Santas o heroicas de ayer y de hoy. 1. Juana de Arco [Arcaduz]     La asombrosa aventura de la Doncella de Orleans.      Mark Twain. 2. La luz apacible     Novela sobre Santo Tomás de Aquino y su tiempo.     Louis de Wohl. 3. Réquiem por Nagasaki     La historia de Takashi Nagai, converso y superviviente a la bomba          atómica.     Paul Glynn. 4. Dentro de cinco horas veré a Jesús     Diario de prisión.     Jacques Fesch.

El rincón de la sabiduría

Esta es nuestra propuesta del mes para el rincón de la sabiduría: Para el alma:  Tiempo de preguntar II: 150 cuestiones sobre la fe. John Flader.                                   Para los padres: Héroe. Cómo ser el padre fuerte que tus hijos necesitan. Meg Meeker. Madres fuertes hijos fuertes. Meg Meeker. Adolescentes: El precio a pagar. Joseph Fadelle.