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Vidas que no mueren

Seguimos actualizando la biblioteca de Vidas que no mueren con cuatro títulos nuevos.


11. Don Bosco y su tiempo. 
Educador nato. Patrono de la juventud trabajadora.
Louis de Wohl.


12. Corazón inquieto. 
La vida de San Agustín. 
Louis de Wohl.


13. Un seminarista en las SS. 
Un relato autobiográfico. 
Gereon Goldmann.


14. Al asalto del cielo. 
Historia de Santa Catalina de Siena, doctora de la Iglesia. 
Louis de Wohl.















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Cómo hacer oración

Esta semana proponemos esta Homilía del Papa Francisco para hacer una rato de oración.  Nadie puede juzgar Lunes 23 de junio de 2014 Quien juzga se pone en el lugar de Dios y haciendo esto se encamina a una derrota segura en la vida porque será correspondido con la misma moneda. Y vivirá en la confusión, cambiando «la paja» en el ojo del hermano por la «viga» que le obstruye la vista. Es una invitación a defender a los demás y a no juzgarles la que lanzó el Papa en la misa celebrada el lunes 23 de junio, por la mañana, en la capilla de la Casa Santa Marta. El pasaje evangélico de la liturgia (Mateo7, 1-5), hizo notar el Pontífice, presenta precisamente a Jesús que «quiere convencernos de que no juzguemos»: un mandamiento que repite muchas veces». En efecto, «juzgar a los demás nos lleva a la hipocresía». Y Jesús define precisamente «hipócritas» a quienes se ponen a juzgar. Porque, explicó el Papa, «la persona que juzga se equivoca, se confunde y se convierte en una...

Vidas que no mueren

Añadimos tres nuevas lecturas a este apartado de vidas ejemplares para mayores y jóvenes: La Doncella de Nazaret. Historia de la Virgen María.  Javier Suárez-Guanes. Santa Teresita. Vida de Santa Teresa de Lisieux. Doctora de la Iglesia. Maxence van der Meersch. Santa Isabel. Reina de Portugal. José Miguel Pero-Sanz.

Diciembre

Catecismo de la Iglesia Católica, punto 2677. «Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros...» Con Isabel, nos maravillamos y decimos: «¿De dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí?» (Lc 1, 43) Porque nos da a Jesús su hijo, María es madre de Dios y madre nuestra; podemos confiarle todos nuestros cuidados y nuestras peticiones: ora por nosotros como ella oró por sí misma: «Hágase en mí según tu palabra» (Lc 1, 38). Confiándonos a su oración, nos abandonamos con ella en la voluntad de Dios: «Hágase tu voluntad». Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios; no deseches las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, ¡oh Virgen gloriosa y bendita!