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Lecturas para padres


El encuentro de tres amores.
Tomás Melendo

Es difícil educar. A nadie se le oculta. ¿Por dónde empezar?, ¿cómo seguir?, ¿a donde llegar? Hay mucho escrito sobre educación en la familia. Este libro nos muestra experiencias de muchos años resumidas en unas breves páginas, en las que se busca lo que, al final, de verdad importa en una buena educación: El amor de los padres entre sí, el amar bien a los hijos y la enseñanza del amor. Un libro breve y claro que nos deja los diez principios y la clave para no equivocarse el educación de los hijos.

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Lo más leído

Al encuentro de Jesús

Quédate con nosotros, porque ya está anocheciendo y va a caer el día[1]. «Ésta fue la invitación apremiante que, la tarde misma del día de la resurrección, los dos discípulos que se dirigían hacia Emaús hicieron al Caminante que a lo largo del trayecto se había unido a ellos. Abrumados por tristes pensamientos, no se imaginaban que aquel desconocido fuera precisamente su Maestro, ya resucitado. No obstante, habían experimentado cómo “ardía” su corazón (cfr. Lc 24, 32) mientras él les hablaba explicando las Escrituras. La luz de la Palabra ablandaba la dureza de su corazón y “se les abrieron los ojos” (cfr. Ibid. 31). Entre la penumbra del crepúsculo y el ánimo sombrío que les embargaba, aquel Caminante era un rayo de luz que despertaba la esperanza y abría su espíritu al deseo de la plena luz. “Quédate con nosotros”, suplicaron, y Él aceptó. Poco después el rostro de Jesús desaparecería, pero el Maestro se había quedado veladamente en el “pan partido”, ante el cual se habían abierto s…

Vidas que no mueren

Añadimos tres nuevas lecturas a este apartado de vidas ejemplares para mayores y jóvenes:

La Doncella de Nazaret. Historia de la Virgen María.  Javier Suárez-Guanes.


Santa Teresita. Vida de Santa Teresa de Lisieux. Doctora de la Iglesia. Maxence van der Meersch.


Santa Isabel. Reina de Portugal. José Miguel Pero-Sanz.

Marzo

Punto del Catecismo 1703

Dotada de un alma “espiritual e inmortal”, la persona humana es la “única criatura en la tierra a la que Dios ha amado por sí misma”. Desde su concepción está destinada a la bienaventuranza eterna”.